Ignacio Pinazo Martínez

València, 30 de abril de 1883 – Godella, 10 de octubre de 1970

Modelo preferido de la pintura infantil de su padre, vinculó su carrera artística y curatorial al reconocimiento de la figura paterna.

Sus inicios en la escultura son apuntados por su padre que le envía al estudio de Benlliure en Madrid para completar su formación. Tras ganar la pensión de la Diputación de València viaja de nuevo a Madrid, Roma y París, en cuyo Museo del Louvre reproduce para el Museo de Reproducciones Artísticas el busto íbero de la Dama de Elche. Tras unos años dedicados profesionalmente al bel canto, regresa a la escultura y obtiene una segunda medalla en la Exposición Nacional de 1915. Adquiere la condición de profesor de dibujo y residirá en Albacete desde 1917 hasta 1935, sin renunciar a sus estudios profesionales en Godella y en Madrid. En las tres ciudades se vinculará intensamente con los medios artísticos y culturales. Reconocido como retratista, realiza monumentos urbanos e imaginería religiosa. Su estética se vincula sucesivamente a posiciones regionalistas, déco, para acabar destilando intensas referencias clasicistas.